viernes, 26 de septiembre de 2008

Preservación de la rana chilena: La nueva marcha de los pingüinos


En el año 2002, una nueva especie se insertaba dentro del ecosistema chileno. La Xenopus tropicalis o conocida popularmente como rana africana entraba sin miramientos a un hábitat desconocido y adverso, pero su gran poder de acondicionamiento y predación permitió que se aclimatara rápidamente. No obstante, lejos de incrementar el tipo de especies imperantes en nuestro país, supuso un marcado riesgo para uno de los baluartes de nuestra fauna: La rana grande chilena o Caudiverbera caudiverbera.
Poco a poco el choque de ambas en los charcos de la Región del Bío Bío, Los Lagos y también de Coquimbo, hicieron disminuir el número del ejemplar nacional, lo que encendió la luz de alerta dentro de la comunidad científica. El último lustro no ha sido fácil para la rana chilena, la que poco a poco ha ido perdiendo espacio.
Pero definitivamente cuando la comunidad de investigadores de fenómenos de la naturaleza se dio cuenta que se estaba dentro de una crónica de una muerte anunciada para esta especie endémica, fue la información publicada en el Libro Rojo de los Vertebrados que exponía el peligro de desaparición.
Ello no pasó desapercibido para el productor de ranas local Claudio Vásquez, quien no dudó en tomar cartas en el asunto. Eso sí, lejos de luchar contra la corriente, tuvo una mejor idea, donar cerca de 250 huevos de rana al colegio donde iba uno de sus hijos, el Francis School de Coquimbo.
Lo primero que hizo Vásquez fue hablar con la joven profesora de Biología, Marcela Flores, quien de inmediato se interesó en la idea. Nacía así la intención de trabajar bajo modelos científicos e investigativos a una de las especies más reconocidas en el mundo.
“Rápidamente se conversó con la dirección del establecimiento, la que gentilmente nos prestó la infraestructura para comenzar con la conservación y posterior crianza de los huevos”, manifestó la profesora Marcela Flores.
La pedagoga no perdió tiempo e informó a todos los cursos donde hacía clases de que iniciaría un taller donde se analizaría las etapas de crecimiento de la Caudiverbera caudiverbera. Era diciembre del 2004 y las vacaciones de verano interrumpían las ganas, pero no las apagaban.
De vuelta de la temporada estival, ya se mostraban los primeros interesados. Uno de ellos, y quien hasta hoy goza con el estandarte de ser uno de los pioneros, es José Espinoza, quien cursa actualmente el cuarto medio B. “Me pareció muy interesante el poder hacer algo por las ranas, ya que no quería que se extinguieran. La idea era sacarlos de ese estado de vulnerabilidad”, precisó el estudiante.
Con el pasar de las semanas, más niños llegaban hasta el laboratorio ubicado en el sector oriente del establecimiento. Ya a mediados del 2005 eran cerca de 40 los alumnos que decían presenta cada vez que la profesora Marcela Flores llegaba con nuevas ideas. Se formaba así el Club Explora del colegio Francis School.

EL GRAN PASO
Durante tres años estuvieron dos días a la semana, lunes y martes, interactuando con la especie que ya comenzaba a tomar forma. “Es impresionante la evolución que ha habido, desde que comenzaron los huevitos hasta ahora. Haber formado parte del desarrollo de la especie es muy gratificante”, confesó José.
Sin embargo, desde fines del 2007 se comenzó a gestar el paso más importante de este grupo de noveles investigadores, pues impulsados por el interés de miss Marcela, decidieron postilar al programa Club Explora de Conicyt. De tal factura fue la presentación que se adjudicaron inapelablemente un millón de pesos para ahondar en los conocimientos que ya habían adquirido. “Este fondo nos ha permitido desplazarnos por distintos lugares de la zona. Por eso mismo ayer fuimos a un ranario en Río Hurtado donde conocimos de cerca las labores de producción comercial”, agregó Flores.
Actualmente cuentan con 17 ejemplares de los cuales 10 están entrando a la etapa de adultez por lo que se espera que de aquí a enero puedan reproducirse. Si bien la cifra total con la que cuentan no es mucha, sí están concientes del gran tranco que han avanzado en el conocimiento de este ser vertebrado. “No estimamos obtener una gran cantidad porque al ser la primera generación es más complejo el proceso. Más aún si sumamos que hay parentales de la misma especie que tendrán un cruzamiento consanguíneo, donde las crías pueden salir defectuosas”, estipuló la profesora.
Daniel Ugalde, quien hace más de diez minutos se encuentra jugando con una de sus ranas favoritas en la piscina, aseguró que “ayudar a cuidarlas y a mantenerla en un constante estado de crecimiento, ha sido su principal incentivo”, acotó este estudiante de primero medio B.
Si bien la colaboración financiera de Conicyt sólo dura esta temporada, se está evaluando el poder postular nuevamente, de tal modo de preservar los estudios. Alejandra Araya, del primero medio B, es una de las más entusiastas al momento de cautelar por la preservación de la especie, pues ha logrado tener una relación más allá de un simple pasatiempo. “Encuentro muy lindo el poder aportar con un granito de arena, porque más allá de la pasión por ayudar a los animales, lo que me motiva es que esta especie es chilena y única, por lo que debemos protegerla”, comentó, no sin antes agregar que “para muchos de quienes participaban del taller, las ranas ya parecen nuestros hijos porque las hemos visto crecer y desarrollarse”, aseveró antes de tomar sus cosas porque las ranas deben descansar.

LA NOCIVA MANO HUMANA
A pesar que el ingreso de la rana africana ha incidido en que el ejemplar nacional haya recortado en más de un 50% su presencia en el país, el siempre temible factor de incidencia humano sigue haciendo de las suyas. Y es que dentro de esta operación que arroja más restas que sumas, la cotizada piel de la Caudiverbera caudiverbera ha sido el principal factor para cazarla. “Su piel tiene una cotización muy alta en el mercado, además de sus ancas, las que representan un plato exclusivo y exótico, además de caro”, precisó la profesora Marcela Flores.
Pero no sólo el fantasma del consumo suntuario se hace plausible, sino que también el medicinal, ya que una de las cualidades de su piel es que posee componentes capaces de curar enfermedades como la artritis. “Estos factores nos muestran que debemos redoblar nuestros esfuerzos para poder mantener a la rana chilena, porque hay muchos cazadores que les quieren hacer daño”, sostuvo Alonso Salgado, alumno de sexto básico B.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Los secretos trentinos de Viña Falernia


Esta historia se remonta a una de las zonas del norte de Italia más tranquilas y bellas. Se trata de Trento, la capital de la región del mismo nombre que por siglos ha cautivado a aquellos viajeros que –impávidos- se someten a la tradición popular de probar uno de los brebajes que ha hecho de esta ciudad una de las más famosas del mundo. Y es que el vino es sinónimo de Trento o por lo menos quienes han tenido la dicha de tenerlo en su paladar, así lo han denominado.
Pero este relato para ser entendido debe remontarse a 1951 y a una Italia que poco a poco salía de una cruenta Segunda Guerra Mundial, donde se le castigó severamente por haber apoyado la cruzada alemana de exterminio y dominación. El comercio y las pequeñas viñas eran los únicos ingresos, limitantes que contrastaban con la riqueza artística que la conectaba con la vanguardia europea.
La familia Olivier Gramola quiso experimentar algo más. Tenía la intención de buscar nuevas fuentes de desarrollo y trabajo. No les importó navegar miles de kilómetros arriba de un barco para instalarse en pleno Valle de Elqui. Las condiciones ambientales y naturales de la zona, les recordó Trento, pero ésta se trataba de su propia historia, la que escribirían con cada amanecer sobre terrenos alegres y verdes, aunque inhóspitos.
Después de intentar con varios rubros, la fértil tierra elquina, que antes de la llegada de esta familia italiana se destacaba por la producción a menor escala de frutales, dio paso a un rubro que hoy en día la tiene disputando premios internacionales en los más recónditos rincones del mundo como Inglaterra, Corea del Sur o Francia: La uva.
Pero no fue hasta 1998 cuando el ahora patriarca de la familia, Aldo Olivier, decide formar una viña de gran producción con la que intentaría elaborar una bebida de calidad. Hábil para los negocios, este trentino no quiso arriesgarse solo y para ello contactó a su primo, el destacado enólogo Giorgio Flessati, con quien formaron lo que es hoy Viña Falernia.

EL NEPTUNO DE VICUÑA
Trento sorprende al viajero por su delicada arquitectura y sus simples corredores que dan paso a antiguas cantinas. No obstante, la presencia de una civilización que marcó a la zona, el Imperio Romano, no pasa desapercibida. Prueba de ello es el nombre latín original, Tridentum, el que fue puesto en honor al dios Neptuno y a los tres montes que rodean su geografía.
Neptuno, quien fue primogénito de Saturno y Ops, además de hermano de Júpiter, era un amante de los caballos. A pesar de ello, eligió como si hogar las profundidades del océano y sólo con su presencia demostraba su poderío.
Una imagen similar posee Aldo Olivier, quien si bien no llega hasta Falernia en caballo, sino que en su camioneta Mitsubishi Montero, es un empresario identificado con el valle. Nunca ha querido cambiar su residencia a La Serena o Coquimbo y se ha mantenido fiel a la tierra que lo cobija hace 57 años. Y es que su personalidad franca y transparente lo han hecho muy querido por sus trabajadores, además de la gente que lo conoce.
Uno de ellos es su primo, Giorgio Flessati, quien destaca que “Aldo siempre se ha preocupado de que la gente tenga trabajo, es por ello que casi la totalidad de los operarios son del pueblo (Vicuña y alrededores), salvo un ingeniero agrónomo que es de Santiago”, nos comenta cuando apenas lleva pocas horas en Chile tras un largo viaje en avión desde Italia.
Pero su poder de decisión ha sido vital para contar hoy en día con una de las instalaciones más modernas del país, pues cuando llevaba poco más de seis años en el rubro de los vinos, construyó una planta con capacidad de 4,5 millones de litros, la que cuenta con la más avanzada tecnología con la que optimiza la producción.
En ésta destacan prensas neumáticas selladas y cubas de acero que permiten la fermentación de entre 15 mil y 30 mil litros. Esa diferencia ha logrado que sus principales compradores sean los mercados europeos hasta donde envía el 99% de las botellas de Sauvignon Blanc, Syrah, Carménerè, Merlot, Chardonnay y Pedro Jiménez.
Pero eso no es todo, pues además, se vanagloria de contar con el predio más alto del país. Y es que los 2.070 metros sobre el nivel del mar que posee Huanta, ha permitido que el sol dé una especial textura, calibre y sabor de las variedades Pedro Jiménez, Syrah y Pinot Noir.

LOS SECRETOS DEL VALLE
Si bien con la implementación de tecnología de punta en el 2004 se logró mejorar el rendimiento de las viñas y el embotellado, la garantía de calidad de Falernia no pasó por estas nuevas dependencias. Esto porque desde el 2002 que figuran consecutivamente en los más importantes certámenes de catas ciegas tanto a nivel nacional como extranjero.
Entonces, ¿por dónde pasará ese secreto traído desde Trento? Giorgio Flessati, socio y enólogo jefe, centra en dos los factores: “El valor es el clima y el suelo, además que la combinación de ambos logran producir uva de alto nivel. Así no es difícil ganar premios, lo complicado es cuando no se elige bien la variedad y no cuentan con un aroma bueno”, precisa con convicción, luego de haber estado en la última competencia en Inglaterra, el Internacional Wine Challenge, donde hubo dos reconocimientos.
El primero de ellos fue para el Carménerè reserva 2005, el que fue elegido como el mejor del mundo bajo el umbral de precio de las 10 libras esterlinas. No menos fue el Syrah Reserva 2005 que logró encaramarse y ser reconocido como el mejor de Chile. “En cuanto al Valle de Elqui somos la mejor (viña). En Chile hay muy buenos vinos y viñas que tienen premios, aunque igualmente no pretendemos ser menos. El vino que se elabora acá es de muy buena calidad”, sentencia Olivier.
Flessati, quien ha estado en predios altamente generosos para realizar la actividad vitivinícola alrededor del mundo, no se cansa de alabar el espacio donde hoy desarrollan faenas de cultivo, cosecha, fermentación y embotellado. “No hay un valle en Chile con estas características. Incluso en esta región, pues el de Limarí no es un valle, debido a que es más abierto. En Elqui tenemos la mejor calidad de luz de todo el mundo”, asevera.
Eso sí, para los más incrédulos, aún restan dudas por resolver, debido a que en el sector se encuentran otras viñas que no han alcanzado la notoriedad de Falernia. Es en ese momento cuando Flessati nombra las palabras claves. “Es un trabajo complejo que se hace en el campo. El 90% de la rentabilidad del vino depende de la calidad de la uva, utilización de tecnología moderna y un buen equipo de trabajo. Y acá los tenemos (todos)” sostiene, mientras mira de reojo el galardón de mejor Carménerè.

DERRIBANDO MITOS
A pesar que por lo joven de las viñas, el futuro es auspicioso, dentro del círculo directivo de Falernia, aún restan muchas barreras que derribar, pues el mercado es uno de los más duros con los productores vitivinícolas, toda vez que fija precios muy por debajo de lo que se debiese comprar.
Esta es precisamente la cruzada que iniciará Aldo Olivier, pues desea que funcione la relación valor – calidad. “Una de nuestras metas se basa en aumentar los precios porque nuestros vinos, que poseen cotizaciones muy bajas, no tienen nada que envidiarle a otros que valen hasta tres veces más. Mi primo, estuvo en Inglaterra, los probó y resulta que la gente prefirió el nuestro. Subir el precio permitirá que la industria funcione mejor”, reflexiona.
Pero no sólo el ámbito vinífero lo mantiene ocupado, sino que también se ha dado el espacio para innovar. A principios de año, cuando el dólar todavía no bajaba de los 500 pesos, no tuvo reparos en hacer valer la crítica ante la devaluación de la divisa. “A veces nos han dado ganas de meter la cabeza debajo del lago (embalse Puclaro), pero hay que seguir”, precisó, fiel a su carisma, en aquella oportunidad.
Hoy es el encarecimiento energético el que lo preocupa. El 60% que ha aumentado el costo, lo ha llevado a efectuar alianzas estratégicas con una empresa especializada de medición del viento, Seawind, mediante la cual proyecta instalar aerogeneradores de 1,5 Mw de potencia y cuyo valor por unidad es de US$1.500.000.
“Llevamos un año de estudio y pruebas para ver qué pasa. Creemos que es un complemento para la energía eléctrica, por lo que tenemos interés en dar este paso”, manifiesta Olivier, quien no descarta más adelante, eso sí, recabar los antecedentes para hacer lo propio con una fotovoltaica (solar). “Antes deben bajar los costos porque aún se encuentran altos”, indica.
Actualmente posee dos estaciones de monitoreo en su predio del Puclaro y otro en Huanta que corresponde al proyecto que se adjudicó Ceaza por 195 millones de pesos entregados por el programa Fondef de Conicyt. Su directora Sonia Montencinos destaca la posibilidad de generar nuevas fuentes abastecedoras.
“Es urgente producir fuentes de energía no convencionales debido a los problemas que tiene la matriz energética. Si a eso le sumamos que nuestro país importa el 90% de su matriz, nos hace peligrosamente dependiente”, sostiene la experta en modelación atmosférica.
Uno de los que sabe de nuevas energías es el experto en matricería, Patricio Soto, quien por más de cinco años trae equipos eólicos y fotovoltaicos desde China. “Hoy en día resultan mucho más convenientes los que utilizan viento, así es que si existe una demanda constante es posible que se reduzcan aún más los costos”, sostiene Soto, quien posee aerogeneradores que cubren en un 50% la demanda habitacional y parten desde 1 millón y medio de pesos para generar 500 Mw.
Mientras tanto, Aldo Olivier no pierde el tiempo y recoge una bolsa de basura negra que empaña un paisaje plagado de parras que le han dado un nombre a la viña y al Valle de Elqui en el concierto vitivinícola internacional. De seguro que en estos momentos ya está pensando en su próximo proyecto con el que nos sorprenderá gratamente una vez más.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El ingeniero que puso en jaque al comercio


El jueves 3 de julio pasado, la comitiva que encabezaba el alcalde de La Serena, Raúl Saldívar Auger, llegó temprano a la ceremonia de lanzamiento del sitio web oficial de la Cámara de Comercio y Turismo de la comuna. Y es que a pesar de tener una voz crítica en temas relativos con el ordenamiento del centro como el control de los perros vagos, los vendedores ambulantes, los partes municipales y la seguridad del sector, la relación durante la administración de Luis Carlos González había sido bastante fluida y de una relación cercana y de confianza.
No obstante, en un sector del salón principal de la sede ubicada en Brasil 381, se encontraba el entonces secretario de la entidad, quien no pasaba desapercibido con un chaleco con cuello amarillo. Era Daniel Cortez Donoso, quien ya se encontraba investido como el mandamás de la entidad gremial y que en cuatro días más asumiría con propiedad su nuevo cargo.
Si bien los márgenes de relación fueron los típicos de ceremonias política y gremialmente correctas, hubo espacio para la crítica, aunque después redundaron en abrazos. Prueba de ello es que Saldívar, haciendo espacio en su siempre apretada agenda, se quedó a compartir el cóctel que se había preparado. Fiel a su estilo saludable, el jefe comunal sólo amenizó aquella nublada mañana con un té, sin saber sería el último trago dulce que tendría en los próximos tres meses.
A pesar de que a la ceremonia asistió gran parte de la directiva, el recién electo timonel, Daniel Cortez, apenas cruzó miradas con sus pares y menos aún con Saldívar. Hasta ese momento los medios de prensa que llegaron casi al final de la cita buscando las cuñas para llenar sus páginas y sus informativos, no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. No obstante, el edil y el resto de los directores sí estaban al tanto del pensamiento crítico de Cortez hacia la gestión municipal. Y esta vez, con el máximo puesto del comercio en sus manos, no le dejaría pasar una al ex gobernador de Elqui.

EL INICIO DE LAS HOSTILIDADES
Si alguien pensaba que en la arena política y gremial existía un preámbulo de fair play, estaban muy equivocados, pues bastó que Raúl Saldívar abandonara la sala, desde donde ni siquiera cruzó miradas con el dueño de ópticas Murano & Burano, para que la locuacidad verbal del hombre de negocios fuera reconocida por todos.
Y es que en su primera entrevista a los medios como presidente de la Cámara, hizo notar su rígida postura en pos de mejorar a una actividad que el año pasado se vio golpeada fuertemente con el incremento de la energía, el bajo crecimiento, el alza en la tasa de interés, el encarecimiento de los insumos y la baja apreciación del dólar.
“Hemos sido presos de la inequidad y aquí pongo el ejemplo de una gran tienda que es socia nuestra y que por muchos años ha tratado de remodelarse en el centro de La Serena y no lo ha podido hacer, mientras que otra lo hizo en tiempo récord”, aseguró en aquella oportunidad.
Si bien no logró la primera mayoría en los comicios realizados a fines de junio y donde de los 76 socios habilitados para sufragar, sólo lo hicieron 36, obtuvo la quinta mayoría, siendo superado por el equipo de los históricos, que lideran Arturo Hanshing y Luis Carlos González. En todo caso, su disponibilidad para trabajar y dirigir a una entidad que representa a más de 3.500 pequeños empresarios de la capital regional y que quita bastante tiempo de los negocios personales, terminaron por convencer al resto de los 11 directores electos para allanarle el camino. Muchos hoy se arrepienten de haberlo hecho.
“Indudablemente hay que hacer un mea culpa, pero a estas cosas hay que sacarle provecho, reinventarse y ver qué está pasando”, indicó el director nacional de la Confederación Nacional del Comercio Detallista y Turismo, Carlos Orrego. Una opinión similar le merece estas circunstancias al ex presidente de la Cámara, Nicolás Yazigi, quien agregó que “sin lugar a dudas que hubo un error que los han asumido los directores”.
Pero lo cierto es que si hay una palabra que define a Daniel Cortez, ingeniero mecánico industrial que llegó hace cuatro años a La Serena, es la gestión. Dentro de su mente nadan muchas ideas que han permitido firmar importantes convenios con entidades de fomento y capacitación como Sercotec, Fosis, Sence y Corfo. “La idea es dejar una huella y crear lazos con distintas instituciones, pues debemos salir del letargo y mejorar las expectativas de los pequeños empresarios de la ciudad”, repitió en reiteradas ocasiones.
Prueba de ello fue su cita con el alcalde, que fue agendada sólo un mes después de asumir en el ente privado. Si bien fue a puertas cerradas, Cortez se hizo acompañar por un grupo de diez personas, donde se le expuso a la autoridad comunal las falencias a las que estaban sujetos. Allí, Saldívar conoció de cerca el temperamento y la decisión del empresario, quien no dudó en golpear la mesa en su propia casa.
Pero lejos de conformarse con una mera reunión, a las dos semanas nuevamente hacía valer su presencia en el concierto mediático comunal, exigiendo una pronta respuesta a los nueve puntos acordados con Saldívar. “En caso de que no haya respuestas, no dudaremos en llevar a cabo acciones por notable abandono de deberes”, aducía en la portada de diario El Día del sábado 16 de agosto.

UN TONO QUE INCOMODA
Lejos de la parsimonia y la consecuencia de un discurso potente aunque pulcro, el resto de los comerciantes que a esa altura se sorprendían cada vez más con los dotes de líder de Cortez, poco a poco se fueron incomodando, a pesar que otro “polémico” con ganas de llegar al sillón alcaldicio serenense, el ex DC Yuri Olivares, le manifestó su más ferviente apoyo al cometido de Daniel Cortez, el ingeniero poco a poco se fue quedando solo. El bloque de los históricos a los que regularmente se suman los representantes nacionales Nicolás Yazigi y Carlos Orrego, comenzaba a inquietarse y a ver con recelo el exceso de volumen en sus palabras.
No tomando mucho en cuenta las zancadillas que se le estaba haciendo por debajo, Cortez siguió haciendo lo que mejor sabe: Gestionar. Prueba de ello son los cursos de inglés que estaba “amarrando” para capacitar a los dependientes del centro.
Pero la gota que rebalsó el vaso fueron sus palabras relativas a que “en tiempos de elecciones, los políticos buscan no crearse problemas”. Y es que esa entrada al área prohibida dentro del gremio – la política- terminó por sumar a varios asociados de base en una campaña de destitución.
Fueron dos las veces en que la directiva se reunió con él y le pidió de palabra que renunciara, sin embargo, fiel a su estilo, Daniel Cortez, hizo caso omiso al emplazamiento, excusándose en que sólo los estatutos podrían sacarlo. Había que buscar su talón de Aquiles.

MÁS SABE EL DIABLO…
Como la directiva poco pudo hacer con el estilo avasallador y elocuente de Cortez, fue el más experimentado y poderoso del gremio, Nicolás Yazigi, actualmente vicepresidente nacional de la Confederación Nacional del Comercio Detallista y Turismo de Chile, el encargado de hallar ese flanco.
En innumerables veces se juntaron en la casona que alberga al comercio donde conversaron por largo rato. Yazigi quería hacerlo entrar en razón para que abandonara su actitud temeraria. No obstante, claramente su estilo ya estaba marcado y los esfuerzos del ex presidente fueron en vano.
Pero el camino a la destitución no fue fácil, porque Cortez sencillamente no se daba por enterado de las intenciones del resto de la directiva. Gran injerencia tuvo en ello su amistad con el secretario de la entidad, Mauricio Rodríguez. No han sido pocos quienes han articulado un supuesto blindaje por parte del dueño del restaurante “Donde El Guatón” para poder mantener a Cortez al frente del comercio de La Serena.
No obstante, el empresario no era invencible y fue su inscripción errónea la que le pasó la cuenta. En el análisis de sus antecedentes no pudo certificar que era comerciante. Comenzaba la cuenta regresiva y la ventaja de los históricos.
Al enterarse de que sus horas estaban contadas al frente del organismo, Cortez no dudó en diseminar toda su artillería, aunque con clase. “Si hay que buscar artimañas para sacarme del puesto, éste está ciento por ciento disponible. No tengo problema porque esto es gremial”, aseguró traspasando la responsabilidad a sus victimarios.
A pesar que el argumento de no haber sido comerciante es válido administrativamente, no lo es tanto bajo el punto de vista gremial, pues el empresario de ópticas fue por dos años secretario de la Cámara y nadie le refutó nada. Con estos antecedentes sobre la mesa, se configura un escenario marcado por un discurso que no acompañó nunca los valores tradicionales de una entidad que lleva 81 años y que no está para enemistarse con otros estamentos.
Nicolás Yazigi tuvo un dejo de sinceridad y agregó que “todo se va juntado (por el tono utilizado) y muchos consideramos que no era lo más acertado, especialmente frente a la autoridad”. Carlos Orrego tampoco queda fuera del debate, ya que una de sus cualidades cuando estuvo al frente en dos periodos, fue su calidad y calidez al momento de buscar consensos. “Daniel enfatizó los requerimientos del sector con su carácter y personalidad (…) Los reclamos que hace son adecuados, pero no han ido con el espíritu de esta organización, pues dependemos del municipio y de otras entidades públicas”.
Y la acotación de Orrego no es aislada, ya que Raúl Saldívar no hizo distinción entre las aseveraciones de Cortez y las de la Cámara. “No nos esperábamos un tono como ese de una entidad con la que hemos tenido óptimas relaciones siempre, ha sido un poco destemplado, pero no hemos obtenido otras versiones, por lo que creemos que interpretan al resto del organismo”, precisó.
En todo caso, el propio Cortez, defendió a ultranza su estrategia y mencionó que una de sus grandes fortalezas había sido el énfasis dado a sus palabras. “Si no hubiese tenido ese tono, no habrían respuestas y quedó demostrado que ejercer ese método de presión permitió obtener algo, como la respuesta a nuestro petitorio y la conformación de Elqui Emprende. Este gobierno escucha en base a la presión”, manifestó en su última actividad pública, precisamente la del lunes recién pasado, cuando sesionó por primera vez el consejo de Elqui Emprende.
Cuando el resto de la directiva ya decidió que transitoriamente será Arturo Hanshing quien lidere la instancia hasta que no se lleven a cabo nuevas elecciones, Daniel Cortez, sigue paseándose por el centro de La Serena con la firme convicción de que hizo algo para cambiar al comercio. “Estoy de acuerdo que las instituciones quedan y los hombres pasan, pero para mantener a una institución, los hombres deben hacer más que marcar el paso”, fue su reflexión final, donde no deja de tener razón.

LAS FRASES DE SU PERIPLO

“Nos parece muy pertinente poder colaborar con este hogar (Redes) que es fiel reflejo de la protección a los niños de nuestra región”. 23 de diciembre de 2007.

“No queremos gente para la foto (políticos). Mi pregunta es ¿qué han hecho por esta ciudad?”. 9 de julio de 2008.

“Queremos que las autoridades despierten de esta siesta y lleven a cabo un trabajo conjunto”. 9 de julio de 2008.

“Es una vergüenza que las grandes cadenas digan que no hay un peso para ayudar (Hogar Redes). Eso no se puede hacer”. 9 de julio de 2008.

“Se presentará un recurso de protección por notable abandono de deberes en caso de que no haya una posición firme por parte de la autoridad comunal hacia nuestro petitorio”. 16 de agosto de 2008.

“Lamentamos que la salida de los carros verdes sea después de las elecciones, ya que la Cámara no busca favores políticos, sino que respuestas concretas. Hay una falta de valentía y poder de decisión de la autoridad comunal. Eso genera descontento en el comercio y el turismo”. 4 de septiembre de 2008.

“O llegamos a un acuerdo definitivo o este matrimonio se divorcia y cada uno sigue por su lado (ante críticas al interior del órgano privado). Seguiré trabajando por el comercio por éste u otro camino, porque la necesidad de muchos no la voy a dejar por algunos pocos”. 4 de septiembre de 2008.

“Hay una falta de respeto a los asociados, quienes estaban empezando a confiar en la Cámara. Es a ellos y no a mí, a quienes se les debe dar una explicación”. 11 de septiembre de 2008.

“Hay socios que están pidiendo explicaciones porque la Cámara de Comercio perdió el foco”. 11 de septiembre de 2008.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Alza en el precio de las carnes: Un golpe a la mesa de los chilenos


Por más que sacaba cuentas no le daba con su presupuesto. Y eso que no venía a comprar grandes cantidades de carne, sino que sólo para el consumo semanal, el que se remitía a un cuarto de lomo liso y dos bandejas de carne molida. Bella Calderón se fue un poco ofuscada, lo que se tradujo en su disposición al momento de querer saber su impresión del alza generalizada que tendrá este producto, el que resulta esencial dentro de la idiosincrasia criolla para celebrar a nuestra patria en septiembre.
Pero para entender por qué debemos pagar más por un producto similar, hay que remitirse a las fuentes abastecedoras. Sí, a pesar de lo extenso del país y de los polos de desarrollo bovino, caprino y porcino, aún no somos capaces de dar abasto a la demanda interna por carne. Debido a ello, se tuvo que recurrir a los vecinos argentinos, quienes en su larga y productiva pampa han sabido sacarle provecho a uno de los insumos que los ha posicionado como el segundo país exportador de este producto en el planeta tras Estados Unidos.
Lo cierto es que los problemas con la nación trasandina comenzaron hace cuatro meses. Si bien el abastecimiento de gas fue el que ocupó las portadas de los medios, sigilosamente Buenos Aires también nos cortó la carne, aunque suene paradójico.
Chile, en vista de una potencial carencia en la oferta, debió recurrir a otros países de la región sudamericana como Paraguay, Brasil y Uruguay, de modo de mantener la ecuación gasto, envío, transporte y distribución, bajo patrones similares a los que se tenían cuando se negociaba con los proveedores argentinos.
El único problema es que con el correr de los meses en esas naciones el precio de la carne sufrió la incidencia del encarecimiento de los insumos energéticos, de los alimentos y de la tendencia de reducción de alimentos, por lo que se produjeron incrementos de hasta un 100%. Bajo ese espiral de alzas, Chile tuvo que pagar las consecuencias de importación, las que, lamentablemente, ahora deberán ser costeadas por los usuarios en plenas Fiestas Patrias.
Además que países como Rusia que con un alto poder de compra y una demanda mayor a la nuestra, dejaron desprovistas las estanterías en Paraguay y Brasil. El aumento de 500 mil a 1 millón de toneladas en los últimos dos años determinó el stock de nuestros abastecedores.
“No puede ser, si antes yo pagaba 4 mil pesos por kilo y ahora está en 7.500 pesos. Así no dan ganas ni siquiera de celebrar”, dice la señora Bella que desde Las Compañías bajó al centro de la comuna en busca de los mejores precios.
En todo caso, sería muy poco objetivo no buscar las razones de este escenario de incrementos sin echar un vistazo a la realidad nacional, pues los productores locales tienen bastante que decir, especialmente en lo relacionado con la optimización de sistemas de engorde.
La voz autorizada del sector es Alejandro Granzotto, presidente de Fedecarne, quien tuvo espacio para un mea culpa. “Durante los meses de invierno, los bovinos chilenos no han engordado lo suficiente, lo que ha provocado una falta de stock y por ende una incidencia en las cifras”, señala.

¿EN VARA O AL VACÍO?
Mientras la señora Bella toma su carro y se pierde por el pasillo de los cereales, Jorge Reyes no le quita los ojos de encima a un lomo vetado que luce reluciente tras una vitrina. Si bien está cotizando en varios lugares antes de hacer la gran compra para este 18, nos adelanta que lo más probable es que se decida por un supermercado. “Me gusta más por la calidad del producto, además que encuentro que es más económico”, nos comenta. El año pasado, este trabajador gastó cerca de 20 mil pesos en varios kilos de pollo, pavo, vacuno y cerdo. “Espero que esta vez me alcance para la misma cantidad”, asegura, mirando de reojo si es que le toca su turno de atención.
Pero, aparte de la conveniencia en los costos, Reyes señala que le resulta más cómodo venir a compra a un retailer, porque “es más rápida la atención, además de poder elegir el corte y la forma”.
En todo caso, los atributos de las carnes de los supermercados también han logrado cautivar a más de una indecisa dueña de casa que por años se movía dentro de un circuito de barrio para adquirir los alimentos. Una de ellas es Julia Díaz, quien no pasa por un buen momento económico. “Por eso es que vengo al supermercado, porque es más barato”, nos indica, aunque de inmediato superpone la calidad del producto al de un negocio menor. El año pasado fueron 15 mil los pesos que invirtió para que los cinco miembros de su familia disfrutaran de los cuatro días de festividad.
Ella, al igual que cientos de miles de consumidores, probablemente comprará antes la carne para evitar que la envuelva el espiral de gastos dieciochero, que en más de una ocasión ha hecho trastabillar el presupuesto familiar. “Voy a comprar antes, porque no quiero pagar de más”, cuenta decidida.
No obstante a la importancia de pagar menos, a veces la calidad no va de la mano con el precio. Así lo ratifican quienes saben de estos temas.
Carlos Villanueva, administrador de Carnes Don Francisco, local que se ubica a un costado de la Recova, es un convencido que la gente de supermercado no sabe lo que está comprando. Antes de hacer mención a los precios, el comerciante enfatiza en los atributos. “La calidad del producto es esencial en este negocio, por ejemplo todas nuestras carnes son traídas de Osorno y corresponden a la clase B, lo que le da una textura blanda, exquisito aroma y una muy buena contextura”.
Roland Quilodrán, administrador de Carnes Santa Ana, confirma esa cualidad implícita de las carnicerías. “La gente nos ha estado prefiriendo porque se le entrega un producto más fresco y nacional, a diferencia de los cerrados al vacío”, explica.

DESPUNTE EN VIVO Y EN DIRECTO
De acuerdo al último informe semanal de la Oficina de Estudios y Política Agraria (ODEPA) del Ministerio de Agricultura, las diferencia entre un gran centro de comercio y uno menor en el segmento carne, se estableció en 23% a favor de este último. Actualmente y cuando ya no da lo mismo donde comprar, las carnicerías han tenido un importante aumento en su afluencia de clientes.
Así lo deja de manifiesto el propietario de Carnes El Bigotito de Tierras Blancas, Daniel Berríos. “La gente ya no está bajando a Coquimbo y prefiere comprar acá. Lo que es muy bueno, porque se están dando cuenta que además de tener una calidad superior a las de los supermercados, es barata”, sostiene.
En Carnes Santa Ana, si bien reconocen que a igual fecha del año pasado presentan un 20% menos de ventas, “se nota que hay un cambio en la actitud de la gente. El alza en los precios de las carnes, los ha devueltos por estos lugares”, precisa Roland Quilodrán, administrador del denominado local más barato de toda la Región de Coquimbo.
Pero no sólo Coquimbo ha tenido este reencanto por el fileteo y el despunte en vivo y en directo, sino que la capital regional poco a poco ha sido testigo de la reconversión de las caseritas.
María Lorena Arancibia casi nunca venía al supermercado, pues su marido después del trabajo llevaba un par de filetes del supermercado. “Como él ahora está en Copiapó, soy yo quien debe hacer las compras. Y de todas maneras me quedo con las carnicerías, porque hay precios más convenientes y productos más atractivos”, sentencia.
Un caso similar le ocurre a Claudio Flores, quien trabaja en Coquimbo, pero vive en Las Compañías. “No hay un mejor tapapecho que el de Carnes Don Francisco, así es que cada vez que puedo adquiero uno”, explica mientras cancela dos kilos de este producto.

¿QUIERES AGREGAR DOBLE HAMBURGUESA?
Con el encarecimiento de la carne, los distribuidores locales se la jugaron en pleno por traer este producto desde distintos lugares. A la ya nombrada región sudamericana se sumó Oceanía. Sí, desde el otro rincón del mundo hace tres meses arribaron al país las carnes australianas, la que dentro de su marketing de posicionamiento en el target nacional ha utilizado la certificación como carta de presentación.
Actualmente es distribuida por una gran cadena de supermercados y si bien ha tenido una buena acogida, sus altos precios (por sobre los 6 mil pesos), aún no las hacen masivas.
Con una demanda que se incrementa en un 60% y 80% en Fiestas Patrias, los comerciantes del rubro no estaban dispuestos a echar por la borda la mejor época del año espantando a los clientes con precios cercanos a los 9 mil pesos, por lo que jugaron todas sus cartas a importar carne estadounidense. La idea era mantener el margen de ganancias que en promedio varía entre 30% y 50% más que un mes normal.
En todo caso, la carne del gigante del norte no estaba exenta de polémicas, ya que desde que salió publicado un libro del reconocido cineasta Morgan Spurlock, la reputación de este millonario mercado en todo el mundo literalmente fue “trozado”.
Para probar su tesis de “envenenamiento” con este producto, tuvo que pasar un mes bajo una estricta dieta alta en calorías y grasas. Spurlock se introducía al mundo de la comida chatarra.
Tras 30 días donde basó su alimentación en ingesta sin control de grasas saturadas, los resultados fueron elocuentes: Once kilos de sobrepeso, 65 puntos más de colesterol, depresión y una potente desidia sexual.
Su experiencia la vertió en un best sellers llamado “Don´t Eat This Book” (No te comas este libro), en el cual narra cada una de sus peripecias entre papas fritas, lomitos, mayonesa, ketchup y salsa picante.
Claramente después de leer este “indigerible” relato que desde su edición en el 2005 ha vendido dos millones de copias, ya no dará lo mismo cuando pregunten en los locales de comida rápida: ¿Quieren agregar una hamburguesa doble?

viernes, 29 de agosto de 2008

Tarjetas de crédito: Las dudas del mall del pueblo


Con un sol que despierta hasta al más trasnochado y con las frutas y verduras frescas, María Cárdenas nos pide un minuto para atender a una de sus clientes más antigua, la señora Alicia. Luego de haberle pesado un par de plátanos y unas naranjas nos dice cordialmente “qué va a llevar caserito”. Hay que explicarle que no se trata de una compra, sino que una consulta la que nos lleva hasta la feria de abastos de Coquimbo que, según los asiduos a este tipo de lugares, es la mejor de la región.
Y en vista del color de la mercadería, la diversidad, la atención y los precios, las recomendaciones no se quedan estrechas y se convierten en referentes a tomar en cuenta. Antes de irse, María Cárdenas le comenta a la señora Alicia la dificultad que han tenido algunos caseros para pagar. Tomando en cuenta el complejo panorama financiero por el que atraviesa el país, se hace más que entendible.
“La otra vez vino la señora Ana con su marido y tuvo que llevar menos acelgas porque no les alcanzó. Les dije que después me la pagaran, pero no quisieron”, precisa María a Alicia.
Distinto habría sido esa situación si hubiese ocurrido en un supermercado o un retailer, ya que en ambas instancias existe la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito. El detestado dinero plástico que saca de apuros a ricos y a pobres.
Por ello, no deja de llamar la atención la experiencia que se ha implementado en la feria de Macul en la Región Metropolitana, donde su presidente Ricardo Vilches, ya sabe de los beneficios que le ha reportado utilizar esta técnica de pago diferido que evita el tradicional y nunca bien ponderado fiado.
Este personaje dentro del espectro feriante santiaguino manifestó que cada treinta días, el 15% de lo vendido lo hace a través de sistemas de cobro a plazo. Su apuesta le ha dado lucrativos efectos, a tal que se ufana de haber expendido una cantidad “considerable” hace dos meses. “Una vez me llegaron a comprar $88 mil”, asevera orgulloso. En todo caso, su labor de convencimiento a la clientela no ha estado ajena a derramar varias gotas de sudor, ya que “mucha gente cree que es un broma y le tengo que explicar que es de verdad, que me compran con tarjeta”, dice Vilches.
¿Es posible replicar este sistema de venta en las ferias regionales? Está claro que es más fácil plantear esta interrogante antes de que dependientes y usuarios se pongan de acuerdo, ya que hay muchas voces, y muy disonantes, con respecto al tema.
María Cárdenas, mientras despide con la mano alzada a su querida casera, la señora Alicia, nos comentó que no estaba tan segura de poder llevar a cabo este ambicioso plan. “Es complicado, porque trabajamos al aire libre y estas maquinitas se las pueden robar. Imagínese que tenemos problemas con las boletas, que se las sacan a menudo y no lo vamos a tener con estos aparatos”, sentencia.
No deja de tener razón, aunque en vista de la cantidad de morosos que tiene dentro de su libretita roja, bien valdría la pena analizarlo otra vez. Ella misma confiesa que en estos tiempos de vaivenes comerciales ha aumentado el número de caseritos que le pide las disculpas antes de solicitar sus productos. “He llegado a entregar mercadería gratis por montos que varían entre 12 mil y 15 mil pesos”, rememora.
En todo caso, esta experiencia que se ha acrecentado hace algunos meses, y que le ha permitido sentirse reconfortada por los agradecimientos de los compungidos compradores, también le ha generado ciertos resquemores.
“Me ha pasado con clientes de toda una vida que dejaron de venir para no pagarme el fiado. Perdí unos buenos pesos, pero siento mucho más el haberlos perdido, porque eran buenos compradores”, nos indica mientras echa un cuarto de aceitunas a una bolsa plástica.

EL PASO A LA MODERNIDAD
El presidente del sindicato de Ferias Libres de Coquimbo, Carlos Aguilera, atiende regularmente su negocio de confites de calle Henríquez en pleno centro de la ciudad puerto, aunque no se pierde de ninguna novedad de lo que sucede en el espacio de expendio colindante a la avenida Costanera. A este dirigente llegamos debido a que unos dependientes nos solicitaron hablar con él, pues es una voz consolidada dentro del espectro feriante.
A Aguilera le gusta hablar sin interrupciones, por lo que un llamado a su casa a la hora de almuerzo es el espacio ideal para conversar acerca de la implementación del dinero plástico. De inmediato nos comenta que para sobrevivir en cualquier rubro comercial hay que innovar y, por ende, antes que nos responda, queda más que claro su postura favorable.
“Lo hemos conversado con el 80% de los puestos de la feria de abastos y se han mostrado interesados en poder tener este sistema de cobros, incluso ya hemos realizado los contactos con una tienda comercial y un banco”, sostiene al otro lado de la línea.
Su rápida dicción es símbolo evidente de su convicción y la adrenalina que le significa enfrentar nuevos desafíos gremiales. “Lo vemos muy viable, pues ya existe la inquietud entre la gente para saber si las máquinas funcionan con pilas o no”, señala.
En todo caso, este dirigente no es el único que tiene una alta presencia en el sector, ya que una de las representaciones más poderosas es la que agrupa a los feriantes de San Juan –El Llano. Su presidenta, Norella Cangana, piensa absolutamente lo contrario que Carlos Aguilera.
“No estoy de acuerdo con adherir al pago con tarjetas, porque no tenemos el capital y viviríamos encalillados. Habría que esperar los pagos y ¿con qué seguimos comprando mercadería?”, pregunta con angustia.
Si bien Carlos Aguilera marca la diferencia entre uno y otro sindicato, pues sabe que el 60% de sus asociados posee capital propio, Cangana marca la diferencia, porque no son pocos los trabajadores que deben pagar a plazo los productos a los mayoristas. “Por ejemplo los martes andan muy pocas personas, por lo que no recibimos mucho. Nosotros vivimos el día a día y es muy difícil mantener esas tarjetas”, explica Norella.

LA VOZ DE QUIENES TIENEN LA RAZÓN
Si la distancia de posturas no se juntaron en ningún discurso de los feriantes, una situación similar ocurre con los usuarios que martes, jueves y domingo llegan hasta las ferias de abasto de La Serena y Coquimbo. Y es que dentro de este proceso modernizador donde Macul ya ha marcado un precedente, también los consumidores tienen derecho a voz. Por algo la máxima dice que siempre tienen la razón.
Raquel Aranda, que mientras conversa con nosotros se cubre de los fuertes rayos solares que a mediodía arrecian en contra de la humanidad de las poco más de cien personas que transitan por la feria de abastos de Coquimbo, le interesa la idea. “Es una buena oportunidad, ya que no se andaría con dinero, además que es necesario para quien no tiene efectivo. Yo que compro todos los días cuando hay feria, me serviría”, explica.
El tema de la seguridad es uno de los que más se repite a favor de dar cabida a este procedimiento de cobro. “Cada vez viene más gente joven a comprar, que pagan con puras tarjetas. No usan dinero por seguridad y porque les da lata pasar al cajero automático a sacar plata”, agrega Ricardo Vilches, el dependiente maculino.
Pero así como el resguardo se iza como el mejor de los fundamentos, también hay espacio para las conjeturas, ya que para la clientela más antigua no es tan fácil hacerla cambiar de parecer. Incluso en Macul, la a esta altura “feria modelo” en implementación de tarjetas de crédito, existen reparos y un severo apego al tradicionalismo.
“Persiste la desconfianza, además que los más viejitos prefieren pagar en efectivo”, expresa Vilches.
Pero la excepción a la regla se produce en Coquimbo, donde Adriana Santelices con sus bien llevados 60 años y que con esfuerzo lleva sobre sus muñecas una pesada bolsa azul con naranjas, es partidaria de darle espacio a compras con tarjetas. “Es ideal para quien no tiene plata y también para que no te roben. Se pueden comprar más cosas, cuando el presupuesto es escaso y tiene la comodidad de pagar con posterioridad. Me gustaría venir a comprar sin el dinero de verdad”, nos comenta antes de seguir su rumbo por el área de las verduras.
En todo caso, al igual que las cuantiosas cifras de endeudamiento que hace unos meses fueron dadas a conocer y donde los montos se empinaban por sobre un millón de millones en morosidad en los retailers, la preocupación por aumentar el consumo y asimismo las deudas, no se dejan esperar.
Frederick Hermann es un convencido que no hay mejor antídoto para evitar las deudas que cancelar con efectivo. “La gente que viene a la feria no es de tarjetas, sino que de dinero de verdad y muy limitado. Más vale pagar al contado y de inmediato para no salirse del presupuesto”, cuenta este inmigrante con un marcado acento árabe.Cerca de las dos de la tarde y tras una tranquila jornada ya van quedando pocos. María Cárdenas apila sus duraznos mientras uno de sus hijos le ayuda a subirlos a la camioneta, la decidida Norella ya se fue y Carlos está pronto a llegar a su negocio del centro. Se va otro día, aunque en 48 horas más deberán descargar las frutas y verduras para iniciar un nuevo y rutilante día en el que más allá de saber si les van a pagar en efectivo o no, esperan reunir los pesitos que les servirán para volver a madrugar y a seguir debatiendo sobre la conveniencia de implementar el polémico dinero plástico.

viernes, 22 de agosto de 2008

Máquinas de entretención: Mi dulce condena

La mañana está helada y apenas asoman los rayos del sol. Son las 10 y comienza la cuenta regresiva para ir hasta el negocio más cercano y comprar los alimentos que permitirán servir en un par de horas más el almuerzo. Dentro de esa rutina, que no implica más de 50 pasos, Victoria García, una dueña de casa del sector de Las Compañías en La Serena, tiene una disyuntiva.
Sólo lleva tres mil pesos para comprar dos zanahorias, cuatro huevos y una bebida. El dinero le alcanza, pero hay una inquietud en su mente, ya que hace poco más de cuatro meses que cada vez que va al almacén de la esquina de su casa, echa un par de monedas en un juego en el que debe hacer coincidir su apuesta por una bandera con la que finalmente sale en la imagen de la máquina.
“A veces he llegado a ganar más de 3 mil pesos, los que me sirven para parar la olla”, dice convencida advirtiendo que los días de suerte existen. No obstante, no pasa ni medio segundo cuando sincera, también, que ha llegado a perder todo el vuelto que le ha entregado el dependiente de local donde compró.
Si bien Victoria no lleva tanto tiempo en este círculo de apuestas, desde el año 2005 que las autoridades de la región le vienen haciendo la guerra a este tipo de aparatos que implican, por lo bajo, una evasión tributaria.
Así por lo menos lo dejó en claro el entonces intendente Felipe del Río, quien en un oficio enviado a los altos mandos de Carabineros e Investigaciones, además de los alcaldes de las 15 comunas, estableció que no estaba dispuesto a cederle terreno a este tipo de máquinas que entregan dinero fácil.
La razón radicó en que se trataba de un juego de azar no autorizado legalmente y donde se recaudan sumas importantes de dinero en beneficio propio de los gestores del negocio. Hace tres años, el país había contabilizado más de 10 mil máquinas de apuestas, de las cuales el 4% se encontraba en la región.
No obstante, los esfuerzos no han dado los resultados esperados porque existen aún lugares en la región donde este negocio es un ingreso extra que tienen los pequeños comerciantes. Jessica, que atiende el almacén Anita en Pan de Azúcar, no deja de sorprenderse por la cantidad de personas que se daban cita sagradamente en el lugar cuando llegó el único pintball del sector.
“Acá venían grandes y chicos. Mujeres y hombres. No había distingo de edad, pues para muchos representaba una buena oportunidad de divertirse y, mejor aún, ganar un poco de dinero”, señaló.
A pesar que hoy estén lejos del récord de 30 personas que tuvo dentro del negocio, no falta quien echa una moneda de 100 pesos mientras espera la micro que lo lleva hasta Coquimbo o La Serena. “Ha bajado la concurrencia, pero siempre se aparece alguien”.
Dentro de las anécdotas, cuenta que una vez que una vecina, de quien no desea dar a conocer su identidad, puso la “millonaria” moneda de 100. “Después de haber estado inspirada se fue con 2 mil pesos para su casa. Estaba feliz”.
Esa suerte, en todo caso, es esquiva para muchos, ya que la gran mayoría no logra siquiera recuperar lo apostado. Por ejemplo, Victoria una vez no se dio cuenta de que había ingresado cerca de mil pesos en el juego de las banderas. “Era el vuelto de una compra y no había ganado nada. Tuve que decirle a mi marido que se me había perdido en el camino”, recuerda.
Quienes llevan más tiempo imbuidos en el sistema de apuestas, dicen que hay que saber “tratar” a la máquina. Julio de 8 años, hijo de Victoria, indicó que después de tres juegos es fijo que uno gana, por lo que hay que esperar el momento adecuado. ¿No habrá arreglo en el juego, entonces?
Los dependientes de locales se apresuran a negarlo, porque los distribuidores les entregan con un código de seguridad que no debiese alterarse. Sin embargo, entre los avezados e innatos jugadores, existe la suspicacia.
Mal que mal, un estudio realizado en la Región Metropolitana demostró que en sectores de clase media la pérdida por jugar en este tipo de equipos puede llegar a ser el 10% de un sueldo mínimo, es decir, casi 15 mil pesos diarios. “Yo nunca he perdido tanto”, precisa Victoria.

LA LABOR MUNICIPAL
El conocido dicho “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, cobra relevancia al momento de darse cuenta que un miembro de la familia ha estado yendo a estos centros de juegos que se encuentran regularmente en los negocios de sectores populares. Es así como en la Sección de Partes de la Municipalidad de La Serena, no han sido pocas las ocasiones donde han llegado ofuscados jefes de hogar, quienes increpan al personal de la repartición por entregar patentes y permiso a aquellos negocios que lucran con estos juegos.
El jefe de esta entidad, Luis Lara, es claro en señalar que cualquier juego que implique premios en dinero es absolutamente ilegal. “Nosotros los consideramos como máquinas de azar, por lo que sólo deben estar en los casinos y no en los sectores residenciales”, acotó.
En todo caso, la lucha para erradicar este tipo de artefactos no ha sido fácil, toda vez que representan importantes ingresos para un comerciante menor. Los valores actuales con los que se cotizan en el mercado varían entre los 124 mil y los 250 mil pesos. Si uno supone que diariamente se obtienen recursos de 20 mil pesos promedio, en menos de un año, la inversión ya está recuperada.
Ello ha llevado a los comerciantes a llevar a la justicia a los municipios, pues les están matando la gallina de los huevos de oro. Es así como desde el 2004, cuando aparecieron masivamente en el país, han sido cinco los procesos que ha debido enfrentar la Municipalidad de La Serena, de los cuales han ganado todos. “La clave está en que los demandantes no han podido demostrar que no es un juego de azar y por ende, ilegal”, manifestó Luis Lara.
Eso sí, en caso de que en alguna oportunidad se sentara jurisprudencia en algún tribunal, el jefe de Patentes no dudó en asegurar que se le extenderá el permiso al titular como corresponde.
En Coquimbo, la situación no es tan disímil, pues el año pasado este mismo conflicto se dirimió en tribunales, dándole otra vez la razón a la corporación edilicia.
Actualmente en la ciudad puerto existen 210 locales que congregan 800 de estos juegos. Pero sin dudas, el sector donde mayormente han proliferado es en Tierras Blancas con 45, Sindempart con 28, Tongoy con 16, San Juan con 13, Punta Mira con 13 y Pan de Azúcar con 12.

MANO DURA
Durante tres temporadas (2004, 2005 y 2006) se cursaron en La Serena 109 infracciones por disponer de este tipo de aparatos. No obstante, en los últimos dos años ha existido un descenso de más de un 60%, ya que en 2007 fueron 41 las faltas reportadas y en lo que va del 2008 sólo se contemplan 9. “Acá ha habido un buen plan de prevención y fiscalización en la que se ha tratado de erradicar este tipo de juegos”, señaló Luis Lara, quien reconoce que La Serena está un poco mejor que el resto de las comunas de la región.
En Coquimbo ha costado un poco más hacer patente una postura más férrea ante el tema, pero pronto habrá novedades. Esto porque se tiene contemplado en el seno del Concejo Municipal redactar una ordenanza prohibiendo las máquinas de apuesta.
Mientras tanto, en Las Compañías, la jornada terminó bien para Victoria quien ganó 800 pesos, luego de haber apostado 400. “Más que ganar plata, me entretengo. Sé que es un vicio, pero me gusta”, estipuló mientras se apresura a entrar su casa porque se acerca la hora del almuerzo, contando los minutos para volver a encontrarse con su grupo de juego que reúne a otras cinco dueñas de casa, quienes están lejos de incomodarle estas “cajas malditas”.

viernes, 1 de agosto de 2008

Ludopatía: La peor apuesta


María (65) nunca tuvo mucha suerte con los juegos de azar. Con mucho esfuerzo debió haber sacado un chupete en la rifa de su curso, cuando apenas se empinaba por los nueve años. Después de una vida dedicada por completo a la crianza de sus tres hijas, quiso salir de las paredes de su hogar y poder generar su propio dinero. La separación de su marido, fue la mecha que encendió en su ser la necesidad de poder hacer otras cosas y olvidarse, por lo menos por un instante, de hacer las camas, llevar a las niñas al colegio o tener que lavar.
Partió como muchas postulando a los programas de apoyo que disponen las municipalidades. Si bien sus proyectos lograron ser financiados, ella quería más. Lo suyo iba por el lado del turismo y la gastronomía. La repentina muerte de su esposo, trajo como consecuencia que varios bienes que él mantenía se vendiesen, lo que provocó un excedente de caja que María no estaba dispuesta a desaprovechar. Era, por fin, la gran oportunidad que estaba esperando.
Con los cerca de $10 millones que recibió por la venta de parcelas y residencias, compró un terreno en la caleta del puerto de San Antonio (Región de Valparaíso), donde más tarde emplazaría su negocio de expendio de alimentos. Allí comenzaría su periodo de gloria, pero también, un amargo pasaje que no la deja hasta hoy.
Junto a sus hijas, quienes aún estaban en el colegio, comenzó a preparar diversos platos que los ofrecía a los turistas que llegaban a diario a la zona central. Su privilegiada ubicación le permitió gozar de una clientela fiel y numerosa. Sus hijas, quienes no la dejaban sola ni a sol ni a sombra, acompañaban a su madre por las tardes para atender el restaurant.
En los primeros años, las ganancias superaban los $5 millones mensuales. Todas estaban seguras que le habían “dado con el palo al gato”.
A comienzos del verano del 2000, una bien vestida mujer llegó junto a una amiga a servirse un congrio a la mantequilla, la especialidad de la casa. Allí, María, quien tenía casi la misma edad de las clientas, entabló una conversación que marcaría su ingreso a un oscuro vicio.

… Y CORRIÓ LA BOLITA
El hecho que las mujeres tuvieran una edad similar con María botó de inmediato las barreras naturales de dos personas que nunca se han visto en la vida. Pero algo tenían esas simpáticas damas. Así también lo entendió María.
Ella misma recuerda que mientras se servían un aperitivo, las escuchó hablar de lo bien que les había ido en su visita al casino de Viña del Mar. “Hablaban que habían ganado $300 mil en una sola noche”, asegura.
Como la sangre de empresaria la llevaba en las venas, no dudó en acercarse a la mesa. Mientras miraba a su santo querido por una ventana, San Pedro, su corazón la incitaba a probar suerte. “La primera vez que fui al casino de Viña fue en febrero del 2000. Fui con mis nuevas amigas”, rememora con un dejo de emoción.
Al principio eran todos los sábados, después se sumaron los viernes y los domingos. Pero María no quería detenerse, había ganado mucho dinero y eso la revitalizaba para volver por más.
“Cuando volvía a San Antonio comencé a despreocuparme del restaurant, pensando sólo en los juegos y las apuestas que realizaría al día siguiente”, añadió. Su pasión por el juego la llevó a ir todos los días y amanecerse entre el black jack y el poker. “Se convirtió en mi segundo hogar (…) Estaba más al tanto de lo que le sucedía a mis amigas y el juego, que de mis hijas y la casa”, dijo.

LA CAÍDA
María no puede decir que su negocio es malo. Al contrario, durante los años de bonanza, compró nuevos terrenos. Parcelas de agrado y restaurantes en la exclusiva comuna de Rocas de Santo Domingo, le dieron el sustento monetario para seguir apostando.
Pero la suerte no siempre le sonreía, incluso durante el último tiempo eran más las veces que cruzaba los 117 kilómetros que separan la Ciudad Jardín con el principal puerto de Chile pensando en cómo recuperar lo perdido.
Después de varias temporadas apostando, su negocio junto al mar no andaba bien. Las deudas ya casi lo habían consumido y lo mantenía sólo porque su yerno era el administrador, además que no deja de rememorar en que el recinto fue el único sustento de sus hijas por más de diez años. Pero ella misma reconoce que no le queda mucho, pues ya no puede hacer frente a los compromisos. “El vicio me la ganó, pero deseo cambiar”.

CONDUCTA AUTODESTRUCTIVA
En pleno proceso de adjudicación de tres nuevas licencias de casino para este 2008, los especialistas en cuadros psicológicos han puesto bajo lupa la potencial proliferación de conductas adictivas al juego, cuadro conocido como ludopatía.
Para la psicóloga de la Universidad Andrés Bello, Tirsa Rosales, el riesgo radica en el impulso a apostar sin tener control. “El individuo no puede disfrutar de esta recreación, ya que se convierte en una necesidad compulsiva y progresiva que le ocasiona problemas con su familia, trabajo y finanzas”, explicó.
Tal como María, con la postulación de Casinos Austria de desarrollar un proyecto de recinto de azar en Ovalle, la luz de alerta establece que pueden ser varios quienes pueden explotar esta faceta que tiene un control bastante complejo.
Pero ¿cómo descubrir a un ludópata? La especialista aseguró que esta patología no sólo se puede rastrear cuando las personas tienen cierto poder adquisitivo o bien se valen por sí mismos, sino que también en la infancia y en la adolescencia. Ante ello, para detener la proliferación de este cuadro, Rosales es clara: “Es de vital importancia respetar la restricción de edad para asistir a estos lugares. No debieran ingresar menores de edad ni tampoco trabajar en los casinos”.
No obstante, el problema va más allá. Así como las competencias clandestinas de autos, juegos altamente peligrosos como la ruleta rusa (poner una bala en un revólver y luego dispararse en la cabeza) o practicar deportes extremos, la ludopatía tiene como leit motiv experimentar el riesgo y la adrenalina que genera apostar. “Esto está lejos de tener una relación con ganar dinero, sino que tiene que ver con la sensación de peligro”, indicó Rosales.
Uno de los pocos personeros del Gobierno Regional que dudó dar su apoyo absoluto al proyecto de centro de apuesta en la capital del Limarí, fue el consejero regional José Fernández. La razón, incluso, la dio a conocer el mismo día cuando se votó la entrega de 300 puntos por parte del organismo a la iniciativa privada.
“Acá he visto cómo la ciudad de Ovalle, su alcaldesa y sus representantes se ven tan entusiasmados con la posibilidad de tener un casino que a veces no dimensionan el resto de las externalidades”, señaló en aquella oportunidad.
Y es que dentro de esos factores que no habrían sido tomados en cuenta, se encuentra la ludopatía. Para la autoridad, hay que poner acento a esta enfermedad, pues genera serios trastornos psicológicos y personales.
“La ludopatía es una enfermedad terrible, donde las personas lo pierden todo. No podemos quedarnos de brazos cruzados y tenemos que analizar este tipo de incidencias”, acotó.
Pero el core no sólo se remite a conceptos patológicos, los que profundiza por su raíz profesional ligada al área de la salud como matrón, sino que también al aumento de los índices de robos, proliferación de la delincuencia, tráfico de drogas y prostitución. “Lo ideal es que analicemos el proyecto con todas estas externalidades”, aseveró.
Mientras Ovalle espera expectante la oportunidad de entrar a la larga lista de ciudades beneficiadas con un casino, María tendrá el 29 de agosto del 2009 su prueba de fuego: Ese día se inaugura el casino de San Antonio, que –paradójicamente- se encontrará a 500 metros de su negocio.
“La tentación está, pero tengo que ser fuerte y evitar destruir mi negocio y mi vida”, aseveró, mientras el último turno que trabaja en la construcción del recinto de azar ha guardado las herramientas y la maquinaria para volver al otro día con la esperanza de darle una oportunidad de desarrollo a San Antonio.

LOS SÍNTOMAS
Tal como cualquier enfermedad psicológica, notar que alguien padece de ludopatía no es una tarea fácil. Por ello, la experta de la Universidad Andrés Bello, Tirsa Rosales, extiende unos puntos de referencia para tener en cuenta:
1) Manifiesta una preocupación frecuente por jugar
2) Evidencia la necesidad de aumentar la magnitud y las frecuencias de las apuestas
3) Intenta sin éxito reducir su adición al juego
4) Se muestra inquieto e irascible cuando no apuesta
5) Mitiga sus estados de ánimo jugando
6) Intenta recuperar el dinero perdido
7) Miente para ocultar la prioridad que le asigna al juego
8) Su adicción lo puede llevar a cometer ilícitos

Casino: una duda existencial

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